Entrevista al poeta Manuel Guerrero Cabrera

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Entrevista a Manuel Guerrero Cabrera
Es una sensación maravillosa que un chaval de 15 años prefiera leer en un recital abierto algún poema de Bécquer o de otro autor a estar en el botellón.
Manuel Guerrero Cabrera

“Las salinas del aliento” (editorial Cuadernos del Laberinto) un nuevo libro que refleja, principalmente, una nueva vida: la de su hija. ¿El proceso de escritura coincidió con el de gestación?
Las salinas del aliento se divide en tres partes. La primera en su totalidad y parte de la segunda fueron escritas durante el embarazo. En cuanto a la tercera y a algunos poemas de la segunda, se crearon tras el nacimiento. En verdad, fue este hecho el determinante para revisar el conjunto de poemas y darle la forma que ahora tiene.

—¿Su poesía está llena de amor y compasión “Desde que existes/ temo que te duela/ la herida de la vida.” ¿Ha cambiado la paternidad en su forma de escribir, incluso de leer?
—Totalmente, en especial la de escribir, porque los motivos e impulsos de mis versos son más intensos. O esa es la sensación que tengo.

—¿Cómo ha influido el tango en su literatura?
—El tono melancólico y triste del tango se percibe en mi primer poemario, El desnudo y la tormenta (2009), continúa en Loco afán (2011) y se va desvaneciendo en El fuego que no se extingue (2011); sin embargo, en Las salinas del aliento la sugerencia llega mediante motivos de los tangos de Homero Expósito, Homero Manzi o Enrique Cadícamo.

—¿Es usted un gran transmisor de literatura, de poesía, como los antiguos juglares?
—Gracias por lo de «gran transmisor», pero creo que es exagerado. Sí puedo afirmar que desde 2008 he intentado acercar la literatura y, en concreto, la poesía al público desde la radio, desde distintas publicaciones como Saigón –de la que soy responsable–, y con actividades culturales. He pretendido, especialmente, llegar al público joven y lo he conseguido en varias ocasiones. Es una sensación maravillosa que un chaval de 15 años prefiera leer en un recital abierto algún poema de Bécquer o de otro autor a estar en el botellón.

—¿Luis Alberto de Cuenca le rinde un homenaje en el prólogo que abre el libro ¿Es una admiración mutua?
—No hay palabras suficientes para agradecer a Luis Alberto el prólogo de Las salinas del aliento. Aunque lo había leído, tuve la suerte de conocerlo en 2007, con motivo de entrevistarle para la revista Saigón, y, motivado por esto, releí su poesía y me cautivó. Tanto es así que desde mi primer poemario he pretendido mostrar mi admiración en citas o en versos que lo recuerden.

—¿Cómo surgió el título?
—Mi intención con el título era el de mostrar la dicotomía de la vida en dolor y alegría, ambos necesitándose mutuamente. La sal proviene del tango «Malena» («Tu canción se hace amarga en la sal del recuerdo»), que me había convencido para darle motivos de este tango a dos de las partes del poemario: «Pena de bandoneón» y «En la sal del recuerdo». Y el aliento… Así, «aliento» era el título de la primera parte del poemario y no quise desechar la palabra.

—Los últimos versos del libro son un profundo poema de amor. (Guárdame en la marítima amplitud de tus ojos, /para que me vaya y vuelva entre brisas y olas, /hasta que me deshagan tus párpados de arena, /hasta que me disuelva en la sal del recuerdo.)
Muchas gracias por sus palabras. El poema que cierra el libro es de los que más me gustan del conjunto, porque remata la tercera parte del libro (la de la hija ya nacida) y porque recoge algunos motivos diseminados por el poemario para crear un poema nuevo.

—El poemario acaba con una sabia recomendación: “A los que leen y a los que me leen. Seguid, al menos, haciendo lo primero.
Es un lema que tengo desde mi primera publicación. Creo que es un buen modo de incitar a la lectura y, además, es una cita que no olvidan fácilmente quienes la leen, según me comentan.

—¿Cuál es su libro de poesía de cabecera, ese que casi se sabe de memoria?
La obra poética de Miguel Hernández y, de todos sus títulos, El rayo que no cesa. El verso, el soneto, la temática, los recursos y las imágenes siempre son un aliciente para tenerlo en mi memoria. Mi alumnado se sorprende de que sea capaz de recitarles de memoria la «Elegía a Ramón Sijé». Si supieran que me sé más poemas de ese libro…

—¿Con que título reciente se ha quitado el sombrero?
Sucesión de lunas de Jesús Cárdenas, en especial, los poemas de la primera parte.

—¿Tiene libro electrónico? ¿Cree que finalmente acabarán con el libro en papel?
Tuve uno que se dejó de funcionar y no me he preocupado por tener otro. Me gustaba el libro electrónico por la cantidad de obras que podía tener a mano (ahora las llevo en el móvil), pero no lo echo de menos. Es más, prefiero el libro de papel para obras que me gustan y que son únicas: abrirlo, cerrarlo y hojear en un vistazo pasando páginas es un placer que no te da el electrónico. Con el tiempo, el electrónico le ganará el terreno al papel, pero primero tiene que adueñarse del gusto que da leer un libro de papel.

Puedes leer a Manuel Guerrero Cabrera en :
LAS SALINAS DEL ALIENTO. MANUEL GUERRERO CABRERA

Las salinas del aliento
Manuel Guerrreo Cabrera


Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, Nº 47
Prólogo de LUIS ALBERTO DE CUENCA
78 páginas • I.S.B.N: 978-84-944036-7-5 • 10 €

Manuel Guerrero Cabrera anuncia que va a ser padre. Padre de los versos recogidos bajo el título de Las salinas del aliento, así como de una hija, Malena... <<Más>>

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