Entrevista al poeta JUAN BESADA, poesía contemporánea, poetas gallegos

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Entrevista a JUAN BESADA
Cada obra de Arte pretende ser una llave para abrir la ventana que da al jardín en el que crecen los sueños. …
JUAN BESADA

—Acaba de publicar el libro "La piel encendida" (editorial Cuadernos del Laberinto), en donde el poeta se convierte en un viajero a través del cuerpo de la amada, en donde se saborea el deseo como piedra angular. Háblenos de su libro y qué destacaría del mismo.
—Es Elena Orive quien tuvo la perspicacia de ver La piel encendida como un viaje, y es ella quien tan brillantemente expone esta idea en su Prólogo. Por otra parte, el Profesor Quintáns, que tiene la amabilidad de presentar el libro en Santiago, tan pronto recibió el manuscrito recién terminado me llamó para decirme -lo que me llenó de entusiasmo-, que aunque no lo supiese yo mismo, había escrito un poema místico. Era curioso, porque justo hacía pocos días habíamos estado departiendo, en una tertulia, acerca de la poesía mística de Ernesto Cardenal, poeta que, por otra parte, admiro desde mi juventud. Así que me encanta pensar en La piel encendida como un viaje místico en el que el protagonista es el deseo empeñándose en memorizar cada instante y cada elemento del paisaje que recorre persiguiendo la fuente que lo alimenta. Y no es mi deseo particular este protagonista, el mío personal y único, sino el que, por decirlo con palabras de Elena Orive en el prólogo, "es el motor de casi todas las historias en Literatura, el motor de nuestras vidas".

—¿Es el título un homenaje a "La casa encendida" de Luis Rosales. ¿Cómo surgió un título tan sugerente?
—Gracias por considerarlo un título sugerente. La verdad es que no me acordaba, conscientemente al menos, de La casa encendida a la hora de pensar el título, que me costó bastante tiempo encontrar, por otra parte. Mientras lo tenía como documento de trabajo, lo identificaba por su primer verso ("ovillo mi deseo"), y cuando me encerraba a escribir, avisaba de que me iba a "ovillar"; y ese juego nos resultaba grato en casa. Luego, una vez que lo di por terminado, lo estuve tratando durante bastantes meses con un título imposible que en absoluto me convencía. Hasta que un día, Paula Fernández Mbarak, con quien colaboraba por entonces en una obra de teatro, me espetó: ¿lo ves? Ni tú siquiera te acuerdas del título. La verdad, no sabría decir cómo apareció el título definitivo. En realidad —a menudo tengo esa sensación— es como si estuviese escribiendo atento a alguien que, escondido en la chimenea detrás de mí, me va dictando, y las dificultades me surgen mientras no entiendo bien lo que me dicta. Evidentemente que es adorno literario el decirlo así, pero créame que tiene una base real. Uno no siempre sabe cómo llegan las cosas. Como aquel personaje torrentino de Fragmentos de Apocalipsis (y que yo cito al inicio de este libro) que al levantarse se encontró con los folios escritos junto a la máquina. Esa es exactamente la sensación que tuve al terminar el libro, y por eso busqué esa cita. Pero sobre el título de Luis Rosales en concreto —que es a fin de cuentas lo que me pregunta— le diré que fue mi mujer quien observó la asociación con él del título de este libro. Y hay otro libro de Neruda de título colindante también: La espada encendida. Ambos son libros importantes en mi biografía. Mi mujer lo sabe, y fue ella quien se acordó de ellos. Al final uno es el resultado, también, de los libros que va leyendo y de los amigos con los que va teniendo la suerte de irse encontrando; y el amor es la sublimación de la amistad. Pero le diré, además, si me permite continuar explayándome, que efectivamente hay un homenaje escondido, y está en el subtítulo "poema" que aparece en el interior, y es a La voz a ti debida, de Pedro Salinas, que también llevaba en la edición original ese subtítulo, y que, tanto mi mujer como yo, es un libro al que tenemos gran aprecio. Recuerdo que cuando le conté el proyecto de lo que al final había de ser La piel encendida, hice una broma con que iba a escribir "otra vez" La voz a ti debida.

"La piel encendida" es un único poema dividido en cantos, que a su vez son independientes y autónomos ¿Cómo ha complicado esta estructura la creación? ¿Cuál ha sido el método/proceso de trabajo?
—A García Márquez y a Rafael Chirbes —probablemente también a algunos otros, pero yo no lo sé— les gusta emplear el término "carpintería" para referirse al proceso de encaje de los elementos de la obra literaria. Claro que un poema no es una novela, pero evidentemente también tiene su carpintería, su diseño, y resulta menos penoso el trabajo si se dispone de un patrón previo en el que sostenerse (como es más fácil hacer la compra si se programa antes, aunque uno esté dispuesto a variarlo todo después sobre la marcha). Lo del patrón, en mi caso, fue cosa otra vez del de la "chimenea", al que se le ocurrió sólo después de haber escrito el primer poema sin saber que había de ser el primer canto de nada (sí sabía vagamente de mi intención de "escribir", otra vez, La voz a ti debida, como antes dije). Mi mujer y yo nos fuimos ese fin de semana de viaje, y yo llevé el poema en el bolsillo. Fue en un bar de Vigo donde le hablé de aquella intención de iniciar cada poema con el final del anterior, y de que compusiese un único poema en el que cada parte, sin embargo, tuviese autonomía también como poema. Y este fue el patrón de carpintero, lo que me permitió seguir la derrota, el camino. (La verdad es que había otro elemento, pero se me fue esfumando como la luz en el crepúsculo; y no voy a decir cuál era, claro) Después es dejarlo que vaya tomando forma en tu cabeza, que sea tu sueño mientras dure, sentarse y estar atento al de la "chimenea". Si se me permite una frase que ofrezca una síntesis, le diré que el método fue "castigarme" durante muchas horas, muchas, sentado al escritorio. Además me tocó viajar más de una vez durante el "proceso", que usted llama, y nunca me separé durante ese tiempo del "ovillo": allá donde tuve que ir lo llevé conmigo (los libros no se escriben sólos, repetía Carlos Fuentes constantemente).

—Últimamente parece que la Poesía goza de muy buena salud, se ha relanzado la afición por la rima y la métrica ¿A qué cree que es debido este despertar poético?
—La verdad, no sé si hay un despertar poético en este tiempo. La Poesía, y la Literatura en general, vivió siempre sus altibajos. Como todo. A la Poesía le sucede, quizá, que, o es excelsa, o es vulgar y ni merece la pena. Borges lo decía, y no voy a ser yo quien contradiga a semejante portento literario. En cuanto a esta afición ahora por la rima y la métrica que usted señala, le diré que la Poesía, para serlo, no puede excluir la música del idioma en el que se expresa, su ritmo (por eso precisamente nos topamos con tantas dificultades al traducirla) Si me lo pregunta por la cantidad de poemas —o cantos— que en La piel encendida se expresan en una determinada medida, le diré simplemente que en realidad fueron cosas más bien del de la "chimenea". Eso sí que no respondió a ningún patrón previo, simplemente fue saliendo de esa manera: de pronto surgía un canto de versos libres, y de pronto surgía uno de endecasílabos o de octosílabos. Tampoco debemos olvidarnos de la cantidad de programas informáticos para encontrar métricas y rimas que en estos últimos años proliferan, como para componer música también, o guiones cinematográficos, o incluso novelas; y tampoco descarto que sea ésta la razón última de que se vea "relanzada", como usted dice, actualemte la afición por la rima y por la métrica. Pero los productos resultado de estas aplicaciones no conforman, seguramente, la Poesía excelsa a la que se refería Borges. Algo nos han de señalar los especialistas informáticos cuando llaman "aplicaciones asesinas" a aquellas que en poco tiempo alcanzan un grado masivo de uso entre la población.

—¿Cómo vive la Poesía en su día a día? Y ¿Qué le da la Poesía frente a la narrativa?
—Aquí, si me permite, prefiero, para poderle responder, parafrasear a Elena Orive cuando dice en el prólogo —que tanto agradezco— que para mí la Poesía, antes que una obra literaria -aunque también- es una manera de estar entre las cosas y una actitud vital. Por otra parte, se habrá dado cuenta, sin duda, por mis respuestas anteriores, de que ni mucho menos vivo la Poesía "frente" a la Narrativa. En realidad frente a ninguna otra expresión artística. Todas son complementarias. De nuevo, si me permite citarla, he de acudir al tan amable prólogo que Elena Orive escribió para La piel encendida: recordará que comienza hablando de la poesía de una película, de José Luis Guerín en este caso. El Cine, la Pintura, la Fotografía, la Novela, la Escultura, la Poesía, el Teatro, la Música, la Ópera, la Danza... Cada obra de Arte pretende ser una llave para abrir la ventana que da al jardín en el que crecen los sueños. Decía Flaubert que el fin del Arte es hacer soñar. Y escribió en una ocasión a su amigo Alfred Le Poittevin que "la única forma de no sentirse desgraciado es encerrarse en el Arte". Yo creo que además de esta hay otras formas de no sentirse desgraciado, y de ser incluso feliz; pero no me cabe duda de que la que propone Flaubert es una de ellas, y de las más efectivas.

—¿A qué poetas admira, cuáles son sus poemarios de cabecera, esos que casi se sabe de memoria?
—De memoria de corrido sólo recuerdo, la verdad, los que aprendí de niño o los de alguna canción de Paco Ibáñez o Amancio Prada, o de tantos cantoautores que ya desde la adolescencia me llamaron la atención: Aute, Krahe, Rafael Amor... En fin, no quiero olvidarme de nadie, así que paro. Creo que fue Sor Juana Inés de la Cruz la primera poeta que me deslumbró (había leído a Becquer ya, y a Rosalía, pero sin duda fue Sor Juana Inés quien me abrió los ojos a una región absolutamente ignota hasta ese instante para mí). Quizá fue ella quien me puso las alas. Y Safo. Luego vino Manrique y las Coplas a la muerte de mi padre... Los admiro a todos en realidad, a Octavio Paz, que me acuerdo de él ahora, pero quizá entre los contemporáneos, si sentí predilección en los últimos tiempos por alguno, ése fue, acaso, Benedetti. Y si hablo de Benedetti no me puedo olvidar tampoco de Idea Vilariño agarrando tu corazón a lazo. Son muchos, todos en realidad, como ya dije. Ya nombré a algunos a lo largo de mis respuestas anteriores. Sólo puntualizar que el último libro de Poesía que tuve de cabecera fue el poema polifónico de Adonis titulado Historia desgarrándose en cuerpo de mujer, un verdadero himno en defensa de las mujeres.

—¿Qué le mueve a escribir?
—Francamente, a menudo me lo pregunto y no sé si tengo respuesta para la pregunta. Normalmente al hablar de los "inventos" de la Humanidad, los grandes inventos, vienen a la memoria instrumentos "tecnológicos", y la mayoría de ellos —yo lo sé bien—, sobre todo los de nuestra época, pero no sólo, tuvieron su origen en medio de grandes guerras, por la necesidad de atender a sus urgencias, incluso la forma de organizar la producción en las fábricas tiene ahí su principio. Pues bien, hay inventos absolutamente al margen de cualquier contexto bélico, y son las Artes y los elementos que les han servido a las Artes para florecer y desarrollarse: la Escritura, la Poesía, la Música, la Pintura, el Teatro —que es uno de los más exitosos— la Fotografía, la cocina de los alimentos, la Filosofía, que además se inventó, junto con la Democracia, como instrumento para preservar la paz; y todos estos inventos contribuyen, en mayor o menor medida, a la felicidad individual y colectiva de los hombres y las mujeres. Yo soy de voluntad pacifista, ¿escribiré por eso?

Puedes leer a Juan Besada en :
La piel encendida. Juan Besada

La piel encendida
Juan Besada


Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, nº 41
Prólogo: ELENA ORIVE
I.S.B.N: 978-84-942539-8-0 • 58 páginas • 10€

El deseo es el motor de casi todas las historias en Literatura, el motor de nuestras vidas, pero pocos poetas se atreven a plasmar esta esencia, a reflejarse en primera persona invadidos por el anhelo de la piel amada... <<Más>>

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